miércoles, 29 de febrero de 2012

Danni Lamas

Diario de Bitácora:


El capitán Peke después de haber quedado totalmente absorto, al ver video del único celular que quedaba en la nave, en su cabeza no cabía ya ninguna duda de que lo que sus presentimientos se había echo realidad, y fue entonces cuando aterradores recuerdos se apoderaron de su mente.


esos recuerdos lo llevaban a sus primeras misiones como capitán y en especial a aquella que llevo acabo hacia ya mas de 15 años en las galaxias de Ganimedes, cuando conoció la angustia y miedo mas intenso que jamas pueda vivir un ser humano. Pues aquella vez tubo la peor suerte que un capitán estelar novato, podría tener......encontrarse con “Los mercenarios de SHIZ”, unos seres de aspecto horrible y un apestoso olor a rancio, que haría vomitar a cualquiera, su aliento que emana podredumbre describe a la perfección su planeta prácticamente moribundo después de haber acabado con todos sus recursos. Lo que se podría llamar un “Planeta basura”, apunto de estallar.


Pues bien ese fatídico día, después de haber realizado una misión de rescate increíble en Saturno, en la “Via Lactea”, de camino a casa, al pasar por las galaxias de Ganimedes, se encontró con una enorme nave nodriza de estos seres que no dudaron a la hora de aprovechar la oportunidad y abordar su nave, convirtiéndola ......en un autentico infierno.


Nada ni nadie se podría haber imaginado aquel día que terminarían siendo víctimas de semejantes engendros....despiadados, sanguinarios y debastadores.


Peke aquel día vio como morían muchos de sus hombres intentando defenderse ante semejante avalancha de maldad, no podría jamas olvidar sus caras, pues una por una se le habían grabado en el corazón, todos irían muriendo a su alrededor mientras el trataba de luchar y sobrevivir, para poder proteger a cuantos pudiera.... y así fue.


Horas mas tarde conseguiría huir, pudiéndose llevar consigo a todas las mujeres y niños que llevaban a bordo y los únicos tres hombres de los que en aquellos días , pertenecían a su tripulación. Desde aquel día , se juro así mismo no volver a bajar la guardia hasta llegar a casa, después de cada misión.