jueves 19 de enero de 2012

DANNI

CUADERNO DE BITACORA:

Planeta VALGA las peligrosas aguas del "Lago Chanteclair", 7 - Enero - 2012

Dios santo parece increíble, pero el clima que en esta época del año casi siempre era gélido y triste, hoy se hace extrañamente agradable. No parece para nada recordar al insoportable invierno del año pasado, cuando en esta época en nuestro queridísimo planeta Berbenum andábamos enfundados en abrigos.

Al parecer, según cuentan los expertos, nuestro planeta esta mas cerca de los soles Nagkatur y Somerio, aumentando de manera considerable, la temperatura de nuestra pequeña pero resistente atmósfera. Aunque el clima sea tan agradable, las obligaciones siempre nos llaman y como es habitual, el deber siempre llama y el trabajo no perdona. Hoy por la mañana como todas las mañanas de la vida laboral de todo el equipo y tripulación del Olympia 2012, nos levantamos a eso de las 7:30 am, para acudir al trabajo.

La mayoría vivimos cerca de los hangares de despegue donde se encuentran todas las naves, tanto las militares como las de vigilancia, ocio, aprendizaje, etc. A no ser que haya habido previo aviso a través de mensaje, jamás sabemos hacia donde vamos a partir, o si por el contrario, no va a haber ningún tipo de salida y quedamos en tierra para revisar la nave, realizar algún tipo de reparación, etc. Como siempre cada uno mete su tarjeta de identificación y al hacerlo el ordenador nos indica después de haber grabado las ordenes del día en la tarjeta, cuales son las tareas de nuestra tripulación para el día de hoy. Al llegar se nos comunico que partiríamos en 3 horas hacia el planeta Valga, concretamente para el "Lago Chanteclair". Inmediatamente después de saber hacia donde íbamos a partir y la hora concreta, nos pusimos manos a la obra. Revisamos todos y cada uno de los equipos de la nave, el material que nos hacia falta y los equipos individuales de cada uno de los tripulantes. Y así como nos habían dicho, 3 horas mas tarde estábamos volando hacia Valga, un hermoso pero salvaje planeta, prácticamente sin habitar.

Allí se encontraban las especies mas extrañas de animales, esas que todo el mundo tan solo había visto por la televisión, en cómics o de las que alguna vez había escuchado hablar a sus mayores. El viaje, gracias a Dios fue largo pero muy tranquilo, algo que toda la tripulación ya echaba en falta. A medida que íbamos entrando en la atmósfera de Valga, ya íbamos escuchando los alaridos de las aves que surcaban sus cielos y podíamos sentir el ruido inimitable del mar azul de Valga. Pasamos a pocos metros de esas aguas tranquilas, que te invitaban a dar un chapuzón, mientras observábamos a los Avenus, criaturas muy similares a nuestros delfines, saltar para luego zambullirse en el agua. Parecían alegrarse de nuestra llegada.

Minutos mas tarde aterrizamos en el interior, muy cerca del lago Chanteclair y cuando ya nos disponíamos a bajar de la nave, nos avisaron de que lleváramos la menor ropa posible, y nos cargáramos de agua por que la temperatura ascendía a 45° con un nivel de humedad excesivamente alto. Enseguida nos explicaron que debíamos de adentrarnos en el lago y tratar de conseguir liberar a una ballena de agua dulce, que había quedado atrapada por unas redes fijas que seguramente habían instalado los pescadores furtivos de Aznagan, una pequeña aldea llena de indeseables mercenarios y piratas, que traficaban con todo aquello que diera algo de dinero, y una de las cosas con las que mas aumentaban su fortuna eran sin lugar a dudas "Las tripas de ballena".
Si, pescaban a las ballenas y una vez atrapadas, las mataban tan solo para rajarlas de arriba abajo sin soltarlas, llevándose sus tripas y dejando el cadáver del pobre cetáceo flotando en el lago.
Nosotros preguntamos, ¿Pero tanto valor tienen esas tripas para hacer semejante salvajada? Pues si, nos respondieron, las tripas una vez conseguidas las envían en naves hacia Actom, donde son procesadas y tratadas para su utilización en experimentos e investigación sobre un nuevo proyecto de carburante, o al menos es lo que cuentan las autoridades políticas de dicho planeta. Después de haber escuchado tan increíble y trágica historia, nos dirigimos hacia las instalaciones que poseían los minoritarios lugareños y el pequeño grupo de soldados del ejército de "La alianza Estelar".

Entre ellos y nosotros, dirigidos esta vez por nuestros expertos en veterinaria estelar, ya éramos un grupo mas que suficiente para poder liberar al pobre animal de las redes que le tenían atrapado y una vez despojado de esa arma mortífera para su especie, poder observar con atención su estado de salud por si hubiera que dormirlo para curar sus heridas y luego ponerlo en libertad.
Pues así fue, salimos en las lanchas que ya nos tenían preparadas en el pequeño puerto del lago y nos dirigimos al lugar exacto donde se encontraba el desesperado cetáceo.Todos los buceadores con los mini-micros y auriculares instalados en los trajes, se dispusieron inmediatamente a cortar la red y liberar a la ballena que se encontraba en un estado de desesperación evidente. Poco a poco iban cortando los puntos, que desde la lancha con la ayuda del escáner, el capitán Rodo les iba indicando. Cuando de repente en la zona de la cola la ballena se revolvió y de un coletazo mando por los aires a uno de nuestros submarinistas, las aguas de lago cercanas al cetáceo se agitaron y casi nos volcaron las embarcaciones, pero aunque pareciera increíble aguantaron la envestida de las olas provocadas por la desea operación del pobre animal.
Inmediatamente se ordenó cargar los fusiles con dardos tranquilizantes, disparando varios al cuerpo de la ballena y minutos mas tarde quedaba tranquilamente dormida. Uno de los veterinarios especialistas que se encontraba sumergido en el lago comprobó las constantes vitales del animal, observando que estaba en perfecto estado dando orden instantes después de que siguieran cortando el resto de las redes que mantenían preso al cetáceo.

Una vez liberado, después de haber rescatado al buceador que había salido volando por los aires con unas cuantas contusiones y un par de costillas rotas, nos alejamos de manera prudente. Uno de nuestros franco tiradores, con un dardo de reanimación, apuntó a la ballena acertando a la primera, a lo que instantes después pudimos observar de manera gratificante como la ballena se alejaba por fin liberada, surcando el lago cara el horizonte en busca por fin, de una nueva vida.

Bueno y así fue como liberamos al pobre e indefenso animal, tomamos nota de que debíamos avisara al consejo interplanetario de la presencia de piratas en Valga, para que enviasen al ejército. Y mas tarde, después de despedirnos de nuestros nuevos amigos, partimos hacia casa con la satisfacción de haber sido útiles una vez más.