viernes 13 de enero de 2012

DANNI

CUADERNO DE BITACORA:


Rebuscando entre los anillos de basura espacial en el planeta “ RAMALLOSA E5 ”, 5 - Diciembre - 2011.

Nadie se podría imaginar lo raro y peligroso que resulta hurgar en los inmensos anillos del planeta chatarra, que es así como habitualmente suelen llamarle los lugareños, aunque su nombre real es el de “RAMALLOSA E5”. El mote de este planeta, no se lo han otorgado así porque si, de cualquier manera o por mero capricho anecdótico.

Este nombre tan peculiar tiene su origen en una razón muy simple, y es que alrededor de este planeta, orbitando de manera incesante se encuentran estos anillos a los cuales me refería anteriormente, unos gigantescos anillos conformados por basura espacial. Esto es debido a la inmensa fuerza magnética que fluctúa de manera circular alrededor del planeta. Explicado el porqué del nombre, os voy a explicar el porqué de semejante locura de misión. Pues bien, nuestro comandante en jefe, después de haber recibido un impacto bastante considerable contra una roca espacial en su nave habitual de transporte nos encargó partir hacia el planeta “RAMALLOSA E5 ” para tratar de encontrar una pieza para el motor dañado de la nave accidentada, porque su nave es muy antigua, todo un clásico. Una preciosidad que había sido construida en el 2035, hacía ya la friolera de 40 años, la más que mítica “DELTA 35”.

Pues bien, como al comandante en jefe le habían dicho que un amigo de otro amigo suyo, le habían contado que a su primo le dijeron que en los anillos de Ramallosa, podrían encontrar ese recambio. Así es que salimos rápidamente en busca de tal piececita....Dios mío, salir a buscar la aguja que se encuentra en el pajar...y encontrarla...por nuestro bien y el de nuestro empleo...hay que joderse.

Así fue como partimos para Ramallosa E5 en busca de esa piececita tan importante como básica para el funcionamiento y recuperación de su motor. No había otra opción encontrarla o...encontrarla. Salimos muy temprano del hangar, todos con cara de sueño, realmente cansados del día anterior que había habido muchísimo trabajo. La gente se quedaba dormida por momentos y estar con la atención al cien por cien, era algo realmente imposible.

A duras penas y con pocas ganas de hacer la búsqueda del siglo, la nave se paró a una distancia prudencial de los anillos, la suficiente como para poder bajar con los propulsores individuales hacia los anillos y una vez allí poder comenzar la búsqueda. Había que moverse entre estas enormes corrientes de piedra y chatarra con muchísimo cuidado, pues cualquier pedacito te podría dar en la cabeza y dejarte sin conocimiento vagando inconsciente por el universo adelante. Pero gracias a Dios, y de manera sorprendente conseguimos la dichosa pieza, pero no atrapamos una, conseguimos llenar un depósito con más de veinte piezas.

Y así de vuelta a casa., ya íbamos con el cuerpo relajado y durmiendo a pierna suelta en las literas, con la satisfacción de otra misión cumplida, esta vez una misión un tanto anecdótica, pero sin duda llevada a cabo.