CUADERNO DE BITACORA:
Una nueva misión y el temor de “Los Ladrones del tiempo”, 30 - Diciembre - 2011
Durante el largo viaje de regreso en donde nos había sobrado tiempo para poder desconectar un poco de todos los viajes, hablar con la familia después de tanto tiempo y poder verlos aunque tan solo fuera por los monitores de los equipos que cada uno de nosotros tenía en las habitaciones de la nave. Sabíamos que nos tendríamos que preparar de nuevo para la rutina habitual. El ritual que siempre realizábamos antes de salir y enfrentarnos a otro nuevo destino.
Primero siempre hacemos un recuento de las provisiones que aún nos quedan en los almacenes de la nave, reponiendo todas aquellas que nos hicieran falta. Luego, revisamos todos y cada uno de los componentes mecánicos, esmerándonos en su puesta apunto. Mas tarde, llenamos las baterías de la nave, recogemos las de repuesto y para finalizar revisamos que todos los sistemas de navegación GPS y telecomunicaciones estén a pleno rendimiento. Una vez que esta rutina se lleva a cabo de manera satisfactoria, es cuando nos disponemos a salir.
Las caras de los tripulantes van cambiando, transformando sus semblantes de alegría y relajación en caras serias tratando de volver a recuperar su concentración en el trabajo y la nueva misión que nos espera, pues como bien todo el mundo sabe, el refrán siempre se cumple, ese que dice entre líneas que, todo lo bueno tarde o temprano se acaba.
Y así fue, ahora todo el mundo en la nave sabía cuales eran sus deberes y que en este nuevo reto nos adentraríamos en la zona de ALPHA 37, uno de los lugares mas temidos por la tripulación, pues cada vez que teníamos que pasar por ahí, todos íbamos con la palabra miedo entre los dientes pues en ese tramo estelar había crecido una leyenda que a todos los pilotos estelares les hacia sudar en frío....las historias de aquel lugar hablaban de unos científicos mercenarios los inexpugnables " Ladrones del tiempo ".
Todos los seres del universo decían que eran verdaderos traficantes de la vida humana, y aunque la mayoría asegurase que era un auténtico cuento que utilizaban los ancianos para poder amenazar a sus nietos en la hora de la comida o la cena o simplemente, como medida de presión para que los pequeños se fueran a dormir.
Aún así y a sabiendas de que nosotros habíamos pasado por allí un millón de veces, sin encontrarnos con ninguno jamás. Ya se sabe que la mente siempre juega malas pasadas y cada vez que sabíamos que íbamos a atravesar esa zona estelar. Se nos vienen los cuentos terroríficos de los abuelos, esos duros y aguerridos navegantes estelares que nos contaban la historia de esos despiadados "Pseudo-humanos". Esos seres que antiguamente, según contaba la leyenda, habían sido verdaderos científicos enfermos en busca de la fuente de energía mas poderosa e inagotable, y que guiados por olvidadas rutas estelares de otros universos, cegados por su afán de codicia y poder, llegarían a encontrar aquello que para ellos durante tanto tiempo había sido su santo grial, la fuente de su perdición como seres humanos.
Todos los abuelos solían relatar a sus nietos esta fatídica y terrorífica leyenda. Algunos de ellos con su cara llena de asombro y estupor hablaban de como ese grupo de científicos locos habían conseguido extraer lo que para muchos otros en su circulo veían como una misión extremadamente peligrosa e imposible, algo atroz e inviable, pero que ellos, ese minimalista grupo de chiflados, buscaban sin descanso la energía por antonomasia, el anhelado "Ligtinum".
Esa joya científica, era una energía que describían a la perfección ancestrales seres de otros universos en aquellos antiguos y desgastados pergaminos, que se habían encontrado a lo largo de los años de investigación, en memorables viajes que habían realizado nuestros antepasados. En su esencia más básica, que fue con lo que no contaban aquellos experimentados científicos, era que aquello que tanto anhelaban era pura energía descontrolada, algo que con toda razón, podría llegar a ser muy beneficioso, eso si... si se llegara a averiguar el modo de controlarla. Cuestión que en un principio decían tener muy estudiado. Ahí era donde cometerían su primer y único error.
Aquel fatídico 24 de enero, según contaban las leyendas. Llegaron al agujero negro mas profundo jamás conocido, llenos de ilusión y confianza, bautizando a aquel enorme fenómeno universal como, el “DVL - 24E”, “Descubrimiento del - Vortice - Ligtinum 24 - Enero”.
Todo parecía ir sobre ruedas, pero una vez instalada la antena modular de extracción, recibieron la peor sorpresa de sus vidas, ellos, según sus cálculos, habían pensado que desde aquella distancia, podrían extraer sus primeras muestras de energía, sin tener que preocuparse para nada del campo de atracción del agujero negro...
Pero sin darles tiempo a reaccionar, todo se trunco, la nave se acercaba por momentos a la zona fatídica de atracción mientras toda la tripulación se veía indefensa, sin manera posible de poder escapar de aquella muerte inminente. Todos trataban de buscar la salida lo antes posible, pero....no la hubo.
La nave se perdió dentro de aquel agujero negro y de aquel grupo de científicos nadie volvería a saber nada, aquella nave nodriza, la bautizada como APEX se había dado por perdida, y a todos sus tripulantes se les daba por muertos. Hasta que como según seguía relatando la leyenda, un grupo de naves astrales la vio circulando el espacio en la, circulando por el espacio en la zona de ALPHA 37. Los pilotos del comando sorprendidos, se acercaron a la nave de manera sigilosa. Cuando de repente un destello que empezaba a emanar desde el interior de la nave, los cautivó y segundos más tarde aquella luz envolvía todo por completo. Horas más tarde los pilotos despertaban y regresaban a casa algo desubicados y con un cansancio excesivo. Ninguna sabia por que, pero diez horas mas tarde notaban como su piel se arrugaba por momentos, sus huesos se empezaban a entumecer, e incluso a algunos les empezaba a fallar la vista mas de lo normal, ¿Que les pasaba?, algo demasiado extraño les estaba acelerando el envejecimiento físico por dentro. Era como si los segundos fueran semanas, los minutos como meses y las horas años.
Si fue increíble pero cierto, y aquellos hombres murieron en un día, fueron cayendo uno por uno, y nadie pudo hacer nada, como así cuenta la leyenda.
Por eso el día de hoy salimos con el miedo entre los huesos, y nuestras almas están intranquilas pues no sabemos si hoy será el día en que nos encontremos a los “Ladrones del tiempo”.
Pero nuestra misión nos espera, y esta nueva aventura después de estos días empieza a dar sus primeros pasos.