CUADERNO DE BITACORA:
Una tormenta eléctrica nos deja totalmente incomunicados en el planeta KULLENIA, 29 - Diciembre - 2011
Después de estos días de relativo descanso en la nave nodriza que había aterrizado en el planeta KULLENIA, un pequeño satélite de tercera categoría pegado al planeta comercial PONTEKA, en donde ya nos habíamos acostumbrado a estar tranquilos, relajados y totalmente despreocupados desconectados aunque solo fuera por unos días de todos aquellos viajes, seríamos testigos de un auténtico desastre natural. Algo que además de mostrarnos el terror más vivo, nos dejaría totalmente incomunicados.
Todo ocurrió de repente, sin previo aviso. Al tercer día de estar en KULLENIA, la bautizada por todo el gremio como “La estación de descanso”.
Fue esa mañana, que parecía amanecer tranquila cuando el universo nos mostró desde lo más profundo de la galaxia Omega, la fuerza, el poder y la capacidad de destrucción tan brutal que posee. Nosotros no lo podíamos creer, estábamos tan tranquilos en los talleres realizando la revisión rutinaria de la nave cuando vimos como desde las estrellas en segundos, comenzaban a formarse capas de corriente eléctrica sobre nuestras cabezas. Parecían auténticas nubes de rayos, que no paraban de escupir sobre la superficie, descargas incestuosas de corriente. La gente comenzó a huir despavorida hacia los refugios para protegerse de semejante ataque sorpresa que por momentos, convertiría toda aquella paz en un auténtico infierno, destrozando por completo todo lo que pillaba a su paso.
Las zonas de ocio en segundos quedaron destrozadas, las pocas casas que habitaban el lugar en un abrir y cerrar de ojos habían quedado en ruinas y todas las estaciones de telecomunicaciones. Ya os podéis imaginar como las dejaron aquellos enfurecidos rayos que al parecer, se habían ensañado con más furia con todo aparato eléctrico que encontraran a su paso.
Nosotros aun tuvimos algo de suerte al tener las naves bajo techo en los hangares cubiertos por hormigón antiestático macizo, imagen que no tenia nada que ver con la que ofrecían las destrozadas instalaciones de telecomunicaciones, que poseían las centrales de mando en el planeta y nuestras antenas exteriores que quedaron totalmente carbonizadas. Las naves y vehículos que se encontraban en el exterior, tampoco servirían para nada, quedaron echas unos auténticos amasijos de chatarra. Fue un verdadero desastre.
Bueno, os escribo esto para que entendáis mi demora a la hora de continuar actualizando mi cuaderno de navegación para que todo el mundo sepa lo que sucede en nuestros viajes. Pero bueno, ahora ya estamos bien, tratando de ayudar a subsanar todo este desfalco, aquí, en este ahora desalentado planeta, aunque mañana partiremos cara otra nueva aventura.