CUADERNO DE BITACORA:
Lluvia de Asteroides en la órbita "SANTA COMBA - OMEGA", 23 - Diciembre - 2011
Después de el rotundo éxito en el planeta NEGREIRA18, Despegamos cara la órbita de
"SANTA COMBA - OMEGA". Sabíamos ya de antemano, que hiba a ser un viaje un tanto movidito, pues los cambios de ciclos estelares , nos advertían de ello, y aparte de todo eso, veníamos prevenidos por otras naves que la atravesaron de cabo a rabo y casi murieron en el intento.
Pero toda esa información , no supuso ningún típo de nerviosismo, o cambio de actitud en la tripulación. Todo parecía que transcurría de manera normal, como solía ser realmente el ambiente de siempre dentro de la nave estelar.
Los días hiban pasando, y parecía que aquello no tenía trazas de cambiar, y que aunque pareciera mentira, aun no habíamos tenido ni el mas mínimo problema, hasta que un día antes de llegar a la nave de repostaje, pasó lo que menos nos podíamos imaginar.
Los cálculos que habíamos realizado en NEGREIRA18, antes de salir de allí. Parecían erróneos, pues. El ordenador central de la nave , daba aviso de la cercanía de un agujero negro que podría arrastrarnos y hacernos picadillo.
Y fue así,como empezamos a prepararnos para recibir de nuevo algo que si no heramos capaces de controlarlo, podría transformar nuestra nave en el visceral y agónico caos que tan poco nos había ayudado en anteriores ocasiones.
Todo el mundo se coloco en su posición correspondiente, las caras de todos reflejaban esa tensión que subscita el máximo grado de responsabilidad, ante un peligro que esta vez , era inminente y de una enorme magnitud.
Todos estabamos pendientes de si teniamos el tiempo suficiente, como para poder desviar la nave lo necesario, para poder esquivar semejante agujero negro el primero al que ibamos a pasar rozando en este viaje, hacia el anhelado lugar de descanso que necesitábamos.
Pero cuando las cosas no podían ponerse peor... La situación pasaba a dibujarse con trazos de desesperación total, cuando escuchamos la advertencia de nuevo de el ordenador central , de la presencia de una lluvia de asteroides que se dirigían claramente hacia el agujero negro, y que si no llegábamos a esquivar antes de pasar esa amenaza angustiante. Los mismos meteoritos serian quienes nos empujarían hacia el interior del mismo. Con lo cual la opción era única y extremadamente clara.
Inyectarle a los motores toda la energia posible, para que pudieran obtener la velocidad máxima, y luego una vez conseguida, no nos quedaría mas remedio que...
rezar.
Y así fue como pasaron los 45 minutos mas amargos y difíciles de nuestras vidas hasta ese momento. Esperando a que nuestra fantástica nave estelar consiguiera atravesar esa especie de apisonadora en la que estábamos metidos, por un lado el agujero negro que hacia fuerza para arrastrarnos a su interior y por el otro lado, la enfurecida lluvia de asteroides que pretendía empujarnos hacia el.
Toda la nave era un cumulo de nervios hasta que para nuestra sorpresa, después de haber echo todo lo posible para alcanzar esa velocidad necesaria, rezar 200 rosarios y observando atentamente el exterior desde el cuadro de mandos pudimos ser testigos, de como esquivabamos el agujero negro en un principio y segundos mas tarde observar, ahora si totalmente relajados. Como los asteroides caían en las garras del mismo.